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domingo, 16 de noviembre de 2014

Asunción de Tí - Mario Benedetti




Quién hubiera creído que se hallaba 
sola en el aire, oculta, 
tu mirada. 
Quién hubiera creído esa terrible 
ocasión de nacer puesta al alcance 
de mi suerte y mis ojos, 
y que tú y yo iríamos, despojados 
de todo bien, de todo mal, de todo, 
a aherrojarnos en el mismo silencio, 
a inclinarnos sobre la misma fuente 
para vernos y vernos 
mutuamente espiados en el fondo, 
temblando desde el agua, 
descubriendo, pretendiendo alcanzar 
quién eras tú detrás de esa cortina, 
quién era yo detrás de mí. 
Y todavía no hemos visto nada. 
Espero que alguien venga, inexorable, 
siempre temo y espero, 
y acabe por nombrarnos en un signo, 
por situarnos en alguna estación 
por dejarnos allí, como dos gritos 
de asombro. 
Pero nunca será. Tú no eres ésa, 
yo no soy ése, ésos, los que fuimos 
antes de ser nosotros. 
Eras sí pero ahora 
suenas un poco a mí. 
Era sí pero ahora 
vengo un poco a ti. 
No demasiado, solamente un toque, 
acaso un leve rasgo familiar, 
pero que fuerce a todos a abarcarnos 
a ti y a mí cuando nos piensen solos. 



II


Hemos llegado al crepúsculo neutro 
donde el día y la noche se funden y se igualan. 
Nadie podrá olvidar este descanso. 
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil 
a dejarme los ojos vacíos de ciudad. 
No pienses ahora en el tiempo de agujas, 
en el tiempo de pobres desesperaciones. 
Ahora sólo existe el anhelo desnudo, 
el sol que se desprende de sus nubes de llanto, 
tu rostro que se interna noche adentro 
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa. 



III 


Puedes querer el alba 
cuando ames. 
Puedes 
venir a reclamarte como eras. 
He conservado intacto tu paisaje. 
Lo dejaré en tus manos 
cuando éstas lleguen, como siempre, 
anunciándote. 
Puedes 
venir a reclamarte como eras. 
Aunque ya no seas tú. 
Aunque mi voz te espere 
sola en su azar 
quemando 
y tu dueño sea eso y mucho más. 
Puedes amar el alba 
cuando quieras. 
Mi soledad ha aprendido a ostentarte. 
Esta noche, otra noche 
tú estarás 
y volverá a gemir el tiempo giratorio 
y los labios dirán 
esta paz ahora esta paz ahora. 
Ahora puedes venir a reclamarte, 
penetrar en tus sábanas de alegre angustia, 
reconocer tu tibio corazón sin excusas, 
los cuadros persuadidos, 
saberte aquí. 
Habrá para vivir cualquier huida 
y el momento de la espuma y el sol 
que aquí permanecieron. 
Habrá para aprender otra piedad 
y el momento del sueño y el amor 
que aquí permanecieron. 
Esta noche, otra noche 
tú estarás, 
tibia estarás al alcance de mis ojos, 
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. 
He conservado intacto tu paisaje 
pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, 
sin que tú le prometas horizontes de niebla, 
sin que tú le reclames su ventana de arena. 
Puedes querer el alba cuando ames. 
Debes venir a reclamarte como eras. 
Aunque ya no seas tú, 
aunque contigo traigas 
dolor y otros milagros. 
Aunque seas otro rostro 
de tu cielo hacia mí.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Golondrina Secreta

Te recuerdo desde otros tiempos,
cuando explorar cada rincón
era desempolvar un mundo,
entre cosas de viejos
siempre víctimas de nuestra imaginación
o en aquellas escaleras largas
por las que descendimos tantas veces,
como si de una montaña se tratara.

Cuando el tiempo era una burla a los sentidos
y tu risa llegaba a mí
como una flecha disparada al cielo,
sin saber la hora
en que me daría dulce alcance,
y yo que salía a tu encuentro
en medio de la batalla secreta
que se daba en mis entrañas,
cuando buscaba alcanzarte con mis ojos
cargados de pasiones silentes
e intentaba atraparte,
como se puede atentar contra la brisa
que se escurre por los dedos.

Cuando las palabras eran un invento,
una broma gastada
que deshacías con la mirada,
pues no había sonido que describiera
la primavera desatada
al contemplar el sol
juguetear por tu piel morena;
porque eras pasado y eres presente,
eras tú y tantas otras,
fuiste otros labios, otros latidos,
otra piel, otras heridas,
siempre tú jugando a esconderte
detrás de la gente,
como aquellas tardes infinitas
donde no conocía otra cosa
que tus ojos inquietos
entrelazándose con los míos.

miércoles, 20 de junio de 2012

Araucario Corazón

Tengo nostalgia de sur y Araucaria
nostalgia de esas hojas milenarias cortantes
de Trompe y Kultrun
de las pisadas furtivas del Puma invisible
y su Culpeo compañero
que danza como una sombra entre los arbustos.

Tengo un anhelo punzante
de las pisadas de mis ancentros
de estrellarme contra esas lágrimas
que caen como bendición infinita
sobre los corazones jamás dominados.

Llama el volcán a mi corazón
con su inquieta humareda
clama por mis manos esa tierra virgen
que no cesa de parir
retumba en mis pies la verde inquietud
de andar por sus parajes.

Sea el cántico mudo del huemul
mi guía fiel
sea la secreta niebla
mi compañera de ruta.

martes, 25 de octubre de 2011

Murmullos

Nos miramos de frente,
nuestras sombras se entrechocan
anticipando el deseo oculto
de correr a su encuentro apasionado,
a esa fusión exquisita que tan bien conocemos.

Pero no.
Hoy no es un día de encanto, pequeño hojal,
pero cómo quiero que me reencante;
hoy no es para abrir los brazos
y recibirnos con un hola travieso,
pero cómo anhelo que nos entreguemos
con el estrépito que da el lindo querer.
Porque de pronto dejamos de sumar ternura
y dividimos lo esencial.

¡Ay! cómo cuesta amordazar al corazón,
cuando se muere por saltar a tu pecho,
y es la razón, la maldita pero justa razón,
la que dirige este buque encallado
que ruega por tu marejada salvadora.
¿Como enfrentar este cariño
tan fuerte, a esta rabia honesta?
Y sin embargo rabia odiable, rabia sucia.
Rabia que tiene todo para perder,
pero que como se merece una oportunidad,
cual si fuese náufrago en la soledad.

Y ya ves,
ahora que dejamos que el silencio
entone nuestro pesar,
es que te pido que alces tu mirada,
y en tu nativa espontaneidad
le des a mi espíritu intranquilo
murmullos de pasión.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Retoñal

Me amparo en este instante
para decir lo ineludible;
que el tiempo se lleva lo mustio,
que la primavera no se rinde,
y que tus labios guardan
- secretamente me dirás -
un tesoro de palabras,
que esperan brotar
cuando tu corazón,
libre de pasados y deshoras,
se decida a violentar
su latido contenido.

Porque ahora que recuperamos
los momentos de otras vidas,
que coincidimos
como desperezándonos de un sueño,
sea la hora de enarbolar
ese inquieto retoño en nuestras manos
y, vistiéndonos de su caprichoso despertar
podamos ser hoja y sol,
ave y semilla.

Y aunque el vértigo al andar
me arroje contra el silencio,
no te aflijas,
yo sabré retornar
a tu felinidad incorregible,
como un Ulises oculto sobre las olas.

Porque no me basta
que las mañanas sean menos frías
o el cielo más arrebolado
ahora que llegaste,
no me sirve ese apretón
que sacude mis entrañas
cada vez que te veo,
si me vuelvo nota incorrecta
en nuestra danza acompasada,
si cuando quiero ser oleaje
tú me ofreces el sereno.

Por eso te pido
pequeña dama,
que seas como aquel rocío nocturno,
envolvente pero suave,
repentino pero quieto,
y humedezcas esta corteza insegura
con tu savia placentera.

Entonces,
solo entonces
toma estos versos
y báñalos en tus ojos traviesos,
pues con la leve brisa
que los embarco
desde mis manos copiosas
de tu cintura,
pueden sobrevivir
la tormenta más terrible,
el fuego más quemante,
el tiempo si no estás.

martes, 13 de julio de 2010

Déjame Entrar

El juego de esta noche es la danza rítmica
entre tú y yo, que nos convoca a empaparnos
de viejas emociones y recuerdos vapuleantes,
maltratando, consolando, acariciándonos
a la distancia como entre besos de papel
que llegan tarde de la guerra.
Mi mano golpea el aire buscando
un soplido de tu ausencia, intentado atrapar tu aroma
con una red de memorias vacilantes, porque así
es lo que tenemos, un cariño atmosférico
que se nutre en el espacio eterno
entre tu boca y la mía.

Volteo y enderezo este rompecerebros
que es mi corazón, buscando(te)
y buscando la llave del enigma
que me logre condenar a tus ojos,
porque estoy atrapado en ellos
desde que las palabras existen,
o tal vez es que solo existen
para nombrarte a ti.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Ecos

Publico ahora un cuento que escribí hace bastante rato, y que no había salido a la luz porque en su momento era muy comprometedor con mi intimidad... pero dadas las circunstancias, y que definitivamente he avanzado un montón respecto a cuando lo escribí, me atrevo ahora a arrojarlo al mundo, y que más da:


YUXTAPOSICIONES


Se levantó temprano en la mañana para ir a su trabajo, tomó un café con sabor a nada y partió en la primera micro que apareció en el horizonte. Habían pasado seis meses desde que había terminado con Nadia, y a pesar de que aún mantenían un contacto regular, e incluso, recaían en las mismas noches de piel y masoquismo, él tenía el secreto deseo de hacer que las cosas fueran como antes.

Llegó a su oficina tarjeteando justo a la hora, se sentó en su escritorio, y pronto sintió el palmoteo amistoso de Javier, su antiguo compañero de escuela y amigo de toda la vida, que había dado a parar junto con él en ese trabajo. “¿Cómo estás viejo?” – preguntó –, “ahí pelao, con los mismos atados de siempre” – respondió el otro. “Bah, pero no tienes pa’ que andar con cara de poto por la vida, si ya te vas a encontrar una mina que realmente valga la pena, no como la Nadia, que no se porqué sigues tan embobado con ella” – inquirió Javier, mientras se retiraba con una propuesta de ir a tomarse su trago a la salida de la pega.

Se quedó pensando mientras tecleaba y atendía a unas cuantas personas en su oficina, escuchando y asintiendo a la distancia, sintiendo las palabras que le rebotaban entre unos “bla bla bla”, pero que en el fondo poco importaban en ese segundo, porque tenía bien claro que mientras siguiera ahí en esa oficina, situado en ese edificio, tarde o temprano se encontraría de nuevo con ella, su verdugo con curvas de mujer. Un suspiro, otra taza de café, tres llamadas telefónicas y de pronto las 2 de la tarde, hora del escape al mediodía.

Salió con Javier donde el “Tío Royal”, a comerse unas hamburguesas no muy nutritivas, pero sí llenadoras, y entonces le comentó acerca de lo que había masticado entre pensamientos toda la mañana. “¿Sabes pelao? es primera vez que me siento tan cagado por una mina… es como si simplemente no pudiera zafar hueón, como que la pienso y duele caleta acá dentro, aún después de lo que pasó seis meses atrás” – comentó. “Yo creo que igual fuiste bien pelotudo al no mandarla a la cresta de una” – dijo Javier con una mirada suspicaz –,” si después de todo te dijo que te había cagado y terminaron, pero a voh’ te dio lo mamón y no pudiste dejar de ser su “amigo”… en casos como ese simplemente uno no puede seguir siendo amigo, murió la confianza, murió el amor, simplemente queda su patá en la raja y chao no más” –. “Lo peor de todo es que tienes razón… pero como que no puedo, como que siento un vacío de mierda acá dentro, que no se que es” – suspiró, y tragó un sorbo de bebida que le ayudó a pasar ese nudo que se le había formado.

Tres horas después, sentado en su oficina y preparándose para irse, sintió un ruido de pasos en la dirección de su puerta, y esta, abriéndose de par en par, dio paso a una silueta que le dijo – “¿Quieres ir a tomarte un trago a mi departamento?” –, en ese momento él, alzando la mirada, la vió parada frente al marco de su puerta y respondió inseguro – “Demás, pero ¿puede ser después?, es que igual me comprometí con Javier a salir un rato antes”. “Ok” – le contestó –, “te espero allá”; entonces la puerta volvió a cerrarse con el mismo ímpetu, y sólo en ese momento él exhaló tranquilamente.

Tomó su chaqueta y partió a buscar a Javier, que lo llevó hasta un bar, y una vez allí pidieron dos ron-colas cargados. “¿Cachaste que vino a mi oficina?” – dijo al cabo de un rato, “ehh, ¿y con qué te salió esta vez? – inquirió Javier –, “que me pasara a su depa’ después” – contestó. “Tu ya conoces mi opinión al respecto, viejo. Esa mina sinceramente no es para ti. Si por último quieres huevear, búscate a alguien que no sea tan manipuladora y care’ raja” – exclamó Javier, ya un poco harto de tocar el tema –; “ese no es el problema… el punto va en cómo lo hago para tapar ese vacío que siento cada vez que no estoy con ella” – se defendió –. “Para mí que estás puro hueveando, tu problema va en que no sabí’ como estar solo, porque te la has pasado de mina en mina desde que te conozco, y si no, por último siempre tuviste su patraña loca por ahí”.

Eso último le llegó bien adentro. Tomó su vaso y se lo bebió al seco con que le quedaba de ron, entonces, se despidió de Javier y le dijo que se verían después, que ahora tenía que irse. “Intenta no arrepentirte después, y ojalá no me digas que te lo dije, porque ahí si que te voy a tener pa’l palanqueo un buen tiempo” – bromeó Javier mientras se despedía. Se lanzó a las calles a aplanar sus zapatos y seguir rumeando la situación, que lo tenía bastante complicado, sobre todo con la estocada que le había mandado Javier, acerca de su carencia de independencia respecto a las mujeres; pero aún así, habiendo tenido muchas en su vida nunca había logrado concretar algo realmente duradero con alguna, y eso si lo frustraba de verdad.

Decidió parar cuando dio cerca del Parque Bustamante, y se sentó en una banca a la cual le daba una luz de lleno. Echó la cabeza para atrás por unos minutos, luego se puso sus audífonos y comenzó a mirar acompasadamente como la gente transitaba, como si frente a sus ojos desfilaran las personas, armando una escena al ritmo de las notas de la banda que estallaba en sus oídos. Se sintió inspirado por aquella escena, y entonces tomando papel y lápiz procedió a escribir lo que le saliera, como tantas veces lo había hecho en su vida, que le servía como vía de escape y ordenar sus ideas. Comenzó con unas ideas fugaces que desechó rápidamente, pero pronto le asaltaron las palabras que escribió casi de corrido:


Ládano

Vuelvo a beber de esta fuente, vuelvo
con los días contados
sobre este lapsus que se repite
una y otra vez, este ciclo
cansado pero delicioso, como si jugáramos
a la escondida, buscando una y otra vez
ese indefinidamente algo
que no es nosotros,
sino piel y espera, cama y pasión,
sombras a la deriva.

Por instantes
deseo-desear(te), aceptar
lo que me ofrecen tus ojos;
por instantes anhelo
olvido, laxitud
y ni siquiera percibir tu nombre
que sulfura el aire,
ese que podría revivir y rematar
las cenizas secretas que yacen
en mi pecho - que por fuerza
ya deberían pertenecer a otra -,
coronarlas de tu piel
chamuscada en deseo, pero
que sabemos muy bien
que jamás perdurarán,
por que así como
si fuéramos luna y sol, solo seríamos
eclipse y nada más, una blanca flor
donde hubo verde, donde pasó el fuego,
el miedo, y la huida silente.


Luego de un rato de estar pensando acerca de lo que le pasaba, y de cómo situaciones como la que estaba viviendo se habían repetido constantemente en su vida, decidió caminar hacia la casa de Nadia, y una vez allá lo hizo pasar, sacarse la chaqueta y acomodarse en el sillón, por mientras que buscaba unos tragos. Tras una breve conversación, de esas que se sabe que son sólo relleno y tensión previa antes de lo que importa de verdad, él súbitamente preguntó, como si en un impulso se le escaparan las palabras y luego las hubiera querido atrapar con sus manos, “¿Alguna vez me quisiste de verdad?”; entonces, ella mirándolo serenamente le dijo, “Claro que sí, y lo sabes…” – “¿pero?” – “el problema es que me sentí insegura en muchos momentos… hasta que me cansé y decidí dejarme llevar por mis impulsos, y fue ahí cuando pasaste a segundo lugar”. Él, casi interrumpiéndola le preguntó como una recriminación, “¿Por qué sigues hasta ahora con esto?”, y ella respondió sin tapujos, “Por que sigo lo que siento, me gustas a mi manera, pero también me gusta saber que es algo que no me mantiene atada a nada”. Soltando entonces una risa cínica, dijo: “Que bueno es saberlo, me acabas de dar la respuesta que buscaba”.

Luego, tomando su chaqueta, dejó el papelito en el que había escrito el poema sobre la mesa, y caminó hacia la puerta serenamente. “¿Dónde vas?” – le preguntó ella –, “Sucede que me cansé de esta situación, de esta mentira que yo mismo me he inventado todo este tiempo, y de la cual tú no has sido más que el instrumento para mantenerla. Si algo tuve que hacer desde hace mucho rato, fue precisamente dejar que todo muriera el día en que me contaste que te metiste con otro, y no intentar convencerme de que todo volvería a ser como antes, porque ahora me percato de que realmente es imposible… Adiós Nadia, ojalá que el próximo no sea tan pobre diablo como yo lo fui”.

Entonces, cerrando la puerta tras una perpleja Nadia – que en un principio intentó detenerlo, pero luego retrocedió – se perdió por las calles del centro, con la satisfacción que esa noche había dado un paso pequeño aunque doloroso, pero que tarde o temprano desembocaría en algo mejor, y que allá afuera, tarde o temprano, encontraría las respuestas a las interrogantes que ahora comenzaban a aclararse poco a poco.


- Pour toutes mes femmes, qui ont toujours été la même -

jueves, 6 de agosto de 2009

Preámbulo

Esta noche quiero dejar de ser el espectador pasivo
de tu silueta acurrucada entre las sábanas,
y parar esta conmoción secreta que se yergue en mi pecho
cuando te observo tan delicadamente tú
entre todas las mujeres que eres; tanto misterio y tanta verdad
mezclada en tus comisuras, por las que deseo un viaje
vertiginoso y sin restricciones.

Esta noche quiero dejar de ser el retratista de tu sombra
y convertirme en el escultor de tu cintura,
anhelo maniobrar peligrosamente
por la vía que recorre tu espalda y tu cuello
desafiando las curvas y esta electricidad que ronda el aire,
la química fabulosa que se mezcla en nuestros encuentros
golpeándonos como el rocío de la mañana, que es el alimento
donado por los cielos a los mortales.

Esta noche quiero llegar hasta ti como paloma mensajera
o el viento que arrastra el polen hasta la flor,
colonizar tu piel con mis besos
y sumergirnos en el sueño que trae la vigilia.
Luego la bocanada, una mirada, y el amanecer.


sábado, 11 de julio de 2009

Monocromático

Todo en este segundo es púrpura.
Púrpuras tus besos, púrpuras tus abrazos
púrpuras tus caricias, púrpuras tus intenciones
de beber el color de este momento,
como si fuera un cáliz ardiendo
al cual le resbalaran purpurísimas gotas
de sudor y deseo, que al deslizarse
por tu cuello vinieran a dar
al contacto fugaz entre mi lengua
y tu piel, a tu sensualidad
tan púrpura y exquisita.
Este es el suspiro que brota desde mi pecho
purpúreo, agitado y delirioso
que te invoca entre las llamaradas
de un ardor púrpura como la vida;
este el brotar de nuestros cuerpos
violentamente púrpuras
en el que siempre seremos tú,
yo y este licor de tus labios,
tan púrpuras como la noche.


jueves, 21 de mayo de 2009

Cotidianeidad

A veces despierta con náuseas por la mañana, y el desayuno que se supone debe dejarlo satisfecho, se convierte en una taza de té y en un miserable mendrugo de pan con algo de mermelada. No tiene idea de cómo hacer para no salir atrasado de su casa, solo supone que no es porque quiera, sino porque tiene el mal hábito de distraerse con facilidad y pegarse con lo primero que venga en vista. De vez en cuando la micro pasa justo cuando él llega al paradero, y entonces tiene la remota posibilidad de llegar a tiempo a clases. Hay veces en que el día no pinta tan mal como parece, y las probables oleadas de incomodidad que supone el toparse con cierta gente, no se hacen realidad.
Le angustia un poco la aparición de ella, si, pero aprende rápido a sobreponerse al momento, y entonces con un leve suspiro puede retomar su camino, habiéndola saludado o no. Sin embargo, le surge el viejo pensamiento masticado tantas veces... ¿miedo a la soledad?, ¿recuerdos que se niegan a ser olvidados?, ¿nostalgia de la situación? (porque está claro, ella[s] salió[eron] de la ecuación)... bah, too much thinkin' y pocas soluciones, pero la pregunta constante y sonante siempre está en el aire: ¿qué hacer para cambiarlo? ¿cómo abandonar el púlpito de los vencidos del corazón?. A esta altura el discurso del tiempo al tiempo se divisa como una frase vieja y amarga, donde 7 años la pisotean sin piedad. Queda tanto y tan poco por hacer, que las situaciones se vuelven todas de doble filo.
Ahh... Psicoanálisis, allá voy.


sábado, 25 de abril de 2009

Des-Corazonario

Se mueren las figuras amorosas.
Se caen los viejos emblemas y las bellas caras
que rellenaban el patio de los desesperados,
de los que se des-viven por no quedarse solos.
Oh Rocamadour, con tu muerte te llevaste
la triste alegría ilusa de estar con esa mujer
tan quimérica y adulterada, como cerrar los ojos
y gritar, gritar, gritar al viento
esperando una respuesta invadida de certezas.

Se nos muere la perfecta sombra contra la pared,
esa que tanto besamos en la espera,
la que nos sonreía en su esquina penumbrosa
como queriendo abalanzarse de golpe,
pero que se escabullía dolorosamente
entre haces de luz.
Oh Joel, si tan solo a mí se me escaparan
de la mente las palabras finales
de esa maldita playa, furtiva
y traicionera dos veces en el recuerdo de alguien,
que en el eterno resplandor de tu olvido
acometió, en un abrir y cerrar de heridas.

Se me muere tu silueta exacta,
tus encantos de diosa egipcia, y los magistrales
planes que des-hicicimos en caricias escurridizas,
en besos evaporados por promesas de papel y
abrazos que pretendían unir lo irreparable.
Oh David, de haber sabido que la oportunidad
que ella me ofrecía, era tan irreal como encontrarla
fuera de tu sueño, habría tomado mucho antes
la masoquista y necesaria opción
de abrir los ojos, y liberarme
de este gozosamente deseado autoengaño.

A fin de cuentas, lo que importa es vivir
y todo lo demás
es olvido.



domingo, 22 de marzo de 2009

Humano Ser

Australopithecus --> Homo Habilis --> Homo Erectus --> Homo Neanderthal --> Homo Sapiens --> Homo Merchantilis --> Homo Economicus --> Homo Ciberneticus --> Homo Extinctio.

Depende de tí hacer el cambio.
Sal del camino, toma la Ruta.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Ládano

Vuelvo a beber de esta fuente, vuelvo
con los días contados
sobre este lapsus que se repite
una y otra vez, este ciclo
cansado pero delicioso, como si jugáramos
a la escondida, buscando una y otra vez
ese indefinidamente algo
que no es nosotros,
sino piel y espera, cama y pasión,
sombras a la deriva.

Por instantes
deseo-desear(te), aceptar
lo que me ofrecen tus ojos;
por instantes anhelo
olvido, laxitud
y ni siquiera percibir tu nombre
que sulfura el aire,
ese que podría revivir/rematar
las cenizas secretas que yacen
en mi pecho - que por fuerza
ya deberían pertenecer a otra -,
coronarlas de tu piel
chamuscada en deseo, pero
que sabemos muy bien
que jamás perdurarán,
por que así como
si fueramos luna y sol, solo seríamos
eclipse y nada más, una blanca flor
donde hubo verde, donde pasó el fuego,
el miedo, y la huida silente.

(Si-algo-ha-cambiado-eso-es-nosotros
el-otro-cambio,-los-que-se-fueron ♫)


sábado, 15 de noviembre de 2008

Devocionario

Algo que salió fugazmente, entre paisajes, música y ciudad... sin más preámbulos:


DEVOCIONARIO


Mírame como yazgo, luciérnaga mía
con tu silueta atravesándome
a cada instante y el recuerdo
tuyo, que me mantiene rasgado
ante este inconcluso deseo de ti.

Ausencia soy,
ausencia siento
por las tardes
ante el presentimiento
de tu imposible aparición, porque
estés allí o no, tuya es
la secreta imagen
que me visita cada noche
hasta en mis amantes pesadillas.

Descarga sobre mí la furia
que escapa de tus labios carmesí,
clava ahora ese puñal cargado
de tus aromas sutiles
que tanto amo y temo, porque
como ansío el día en que llegues,
así me estremezco pensando
en tus ojos quietos
al contacto de los míos.


domingo, 2 de noviembre de 2008

Proclama Contra La Hipocresía

Oh, Dama agridulce!
engendrada por nuestro incendiario
deseo de poder y las malas costas del corazón,
proxeneta de la realidad que sonríe
mientras transa; eres cual flor sucia
abandonada por espinar,
inconforme con lo que tiene,
sedienta por tocar lo que su pólen no alcanza.

Mira tu eternísima mueca, ese bluffeo
pretencioso que juega un full de Dios
al cual creemos; nos tragamos
esa sensual mirada cuando vistes
de morena, rubia o pelirroja
- que más da, si con tu beso restringido
todos caemos por igual -;
y amamos ese falso calor
tuyo que nos nutre
de una máscara ad-hok a la ocasión.

¿Quién se salva de ti?
¿quién se librará de esta
guerra del metro cuadrado?
Escúchanos Señor, ante tu estatua
y los santos te rogamos.

viernes, 31 de octubre de 2008

Lapsus Culinario

Tranquilos, no soy un desquiciado, solo un tipo que tiene sus momentos literarios freak.


Breakfast del Asesino en Serie


Puestas las víctimas en un lugar próximo, junta los implementos necesarios para comenzar su masacre. Comienza por el paliducho, cuyo cuerpo pronto se estrella una y otra vez contra cualquier cosa dura a la mano. Algo de pronto se triza y el líquido mana del interior, por lo que el perpretador se detiene y toma alguno de los utensilios para juntar lo que vaya saliendo del cuerpo, especialmente entrañas. Siempre odia que las cosas se desparramen por el suelo - tiene una extraña fascinación por la limpieza -. Decide borrar al ahora cuasi-amarillo sujeto con fuego, el fuego que lo consume todo. No quiere dejar evidencias. No sea que. Rocía al pobre diablo con un elemento ad-hok para la ocasión y pronto el fósforo comienza a hacer su trabajo. Así se escucha una sinfonía de crepitaciones y gritos sordos del desdichado, mientras el asesino toma un polvo extraño - algo parecido al azufre - arrojándoselo a la cara, como si eso aumentara aún más el sabor de esta barbarie. El gordo que yace asegurado en otro lugar, observa horrorizado el destino de su amigo, ahora apuñalado entre las flamas con un azadón, mezclando todo lo que queda de esa pobre masa incorpórea.
Stop, cambio de planes. Apagar el fuego y sacar los vestigios del infierno, pues surge una idea mejor. Entonces le toca al otro, pero hay que hacerlo rápido pues comienza a cansarse. El tipo no ofrece resistencia cuando el cuchillo se hunde en su estómago incesantemente, pero se comienza a revolcar cuando ve venir la última maniobra. Le gusta ver el horror en sus víctimas antes del coup de grace, un placer sádico adquirido a los 15. Toma con el azadón los restos del otro y se los arroja encima, que se desmaya entre dolor e impresión. Mira ansiosamente el resultado de su obra relamiéndose satisfecho, y entonces da el primer mordisco. Nota que le faltó una pizca de sal al huevo, pero el pan está lo suficientemente sabroso como para suplir esa falta. Nada como un pan con huevo por la mañana.

domingo, 19 de octubre de 2008

Las Llagas de Antaño

Este sería mas o menos una de las últimas composiciones que hecho. Mas o menos, ya que es un poema viejo, que lo retomé y le otorgué un nuevo cariz. Sin embargo, muestra un período de madurez (según creo), ya que si se comparara con la otra versión - que no publicaré por motivos obvios -, este es lejos un trabajo más aterrizado.

Por cierto, va dedicado a todos los que han sufrido (o sufren) penas de amor.



SIN MIRAR ATRÁS


El desflorado, muerto y espantoso pasado
¿Habrá de restaurarnos con su sobrio aletazo?
Julio Cortázar


Pago con dolor y sangre la creación de estos versos
en los que intento borrar mi presente como si fuera
una brisa prescindible, con este deseo amargo
que por mi boca escurre, y que trato de apaciguar
sin descanso,
sin descanso.

Intento no pensarte, no sentirte, no palparte
a la distancia como mis sentidos en fuga,
ni siquiera cuando me hallo inmerso
en esta canalla cotidianeidad cruel;
cuando alzo mi guitarra y como un trueno
emerge su voz,
pero ya no es lo mismo sin tu presencia,
sin tus ausencias que presagiaban tu arribo, y esa sombra
tuya, exquisita toda ella,
que se fundía con la mía en un eclipse fugaz;
esa que al proyectarse contra la arena
era como un puente por el que se abalanzaba
el amor, al encuentro de tus brazos y los míos.

Como no recordar esa carta ajena cargada
de caricias esquivas que no pronunciamos,
pero que como destellaron en nuestras miradas,
en el aroma infantil de tu cuello tornasol,
en tu voz que aún repercute a cada latido
de este corazón que se cuenta improvisados
engaños, desesperado por suturar
este vacío encarnado en (des) ilusión y las tristes,
tristes imágenes en su memoria suplicante
de tragedias amnésicas.

Toma este dolor que siento, estas congojas mías
que se mueren por vivir lentas,
desgajándose en una agonía deliciosa,
escúchalas cantar un réquiem a tu recuerdo
y a tu cintura: con ese acorde final que socava
toda expectación de volver en mí, en ti,
en Nosotros.

Acaso, si ha llegado la hora de la conclusión,
pueda depositar estas últimas palabras
en tus labios tan distantes para mí ahora,
y así, mientras revolotean en tus ojos húmedos
recuerdes una vez más, a aquel
que grita al horizonte al arrancarse lágrimas
quemantes, y cuyo eco pronuncia
un quejido al susurrar un nombre,
un nombre,
tu nombre…

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PD: este poema no necesariamente refleja el estado anímico actual del autor. A modo de evitar confusiones y preocupaciones, claro está.

sábado, 18 de octubre de 2008

El Retorno del Romántico

Ehh, más rescates del pasado; esta vez es un sentimiento muy familiar que está en stand by, esperando a aquella que venga a despertarlo - ya tu sa'e, jejejeje - :


Eternidad


Si me pidieran que perpetuara un instante de mi vida,
escogería cada ocasión en que tus ojos resplandecen
con el asomo del sol, cuando la luz aterriza
desde lo infinito para acariciar tu resplandor divino,
cuando ocurre el milagro
de que estés conmigo y yo viviendo por ti.

Si me pidieran que perpetuara un instante de mi vida,
plasmaría en el tiempo
cada segundo en que me deleito observando,
como tus labios efímeros rehuyen de mis besos,
y la noche te pronuncia en su monólogo
que se eleva hacia un cielo de eterna ilusión.

Si me pidieran que perpetuara un instante de mi vida,
no lo pensaría dos veces
y elegiría el momento en que te vi por primera vez,
cuando surgiste como floreciente capullo,
asaltándome, incendiando,
tatuándote en mi memoria como imagen inmortal.

Si me pidieran que perpetuara un instante de mi vida,
eternizaría este minuto,
en el cual mi pensamiento vuela hasta tu silueta
y la fugaz sonrisa, que emites
al leer estos versos, escritos por la mano invisible
que te suspira y anhela al otro lado de este papel.

jueves, 16 de octubre de 2008

Tus Sueños, Mis Delirios

Déjame soñar con este delirio,
en el que pienso que te tengo
y no te tengo, cuando te veo
como el pálido reflejo
de un tal vez, o como fragmentos
de hojas lanzados al aire
esperando que se resistan a caer,
y este sordo eco que oigo
y que no es otro que el de tus pisadas
al arrojarse lejos de mí
como lágrimas, cayendo de un cuentavidas
- aunque sería mejor
decir
cuentamuertes -.

Déjame soñar con tu delirio,
ese que me desperezaba por las mañanas
como un café cargado de tu deseo y de parques
a los que aún me cuesta volver,
pero que como me ayudan a sobrevivirte;
con esta sombra, que se planta
en mi muralla cada noche, desvelándose
ante la proximidad de tu recuerdo
y la agonía de saberse atrapada,
en la memoria de tiempos
que jamás fueron.

lunes, 13 de octubre de 2008

Burn Baby, Burn



C arcome adentro, quietecito el dolor
U na puñalada ardiente que recorre
L as vísceras, dañando intestinalmente
P oniendo al descubierto
A quel corroido deseo
S entimentaloide-carnal-egoísta.

Al Dolor de Mi Gente