sábado, 8 de noviembre de 2008

El Gran Meaulnes



Necesitaba comenzar con este libro. Realmente este es uno de los pocos libros (sino el único) que me ha causado tanta obsesión por terminar de leerlo, es de aquellos libros que jalan tu corazón y lo aprisionan, es de aquellos que se meten como un nudo en la garganta y no se salen hasta que lo cierras tras la última página.

Como una pequeña descripción, y sin intención de dar muchos detalles, puedo decir que se trata de una historia que relata el traspaso de la infancia a la adolescencia, enmarcado todo en una escapada a una fiesta asombrosa en un lugar desconocido, donde Agustín Meaulnes conoce a Ivonne de Galais, que es una de esas mujeres mágicas que uno busca toda la vida, y que rara vez encuentra. El problema es que toda esa escena se esfuma al otro día, puesto que Meaulnes vuelve a su hogar y no sabe como regresar a donde estaba. Entonces la búsqueda comienza, junto con su amigo François.

Realmente me cuesta describir tanta emoción que sentí al pasar de las hojas, las palabras se me hacen insuficientes. Ese viaje mágico que es como un ticket a otro mundo, la manera en que el autor describe esa noche, el cómo Ivonne aparece como la imagen ausente a través de la obra, y la desesperación... esa angustia que carcome ante la búsqueda de ese lugar, de ella, que se puede palpar adentro de uno, sobre todo si has pasado por una situación similar. Es como si tu corazón gritara mientras se agita en tu interior, mientras te identificas una y otra vez con Meaulnes, anhelando que una persona como Ivonne (re)aparezca en tu vida, el ideal amor infantil que se marcha junto con toda tu inocencia al desaparecer.

Este cuento lo tuve que leer a los 16, para el colegio, y sin embargo agradezco el hecho de que me lo hayan hecho leer, pues fue toda una experiencia, ya que de todos los libros del colegio, fue el mejor. Nunca lo he vuelto a releer en todo caso, simplemente no me atrevo. Es como si tuviera cierto resquemor a que con la segunda lectura, el encanto que se conserva en mi interior se esfume. Algún día lo haré sin duda, pero solo cuando esté lo suficientemente preparado.

Es curioso que fuera la única obra completa del autor - Alain Fournier -, porque al año siguiente murió en la guerra, a los 27 años. Logró trascender como pocos, inspirando a muchos.
Realmente se los recomiendo a todos, no se pueden ir de este mundo sin leerlo.

PD: Dejo el link para los que quieran bajarlo en digital, sin embargo les aconsejaría que lo leyeran en papel, puesto que un libro pierde mucho de su encanto a través de la pantalla del pc.

***Clikea en la imagen para descargar***

jueves, 6 de noviembre de 2008

Timeless

El tiempo se me ha hecho muy corto. Universidad, ensayos, disertaciones, música, ansiedades, grabación, presentaciones, coro, familia, pruebas, desilusiones, culpas, etc., todo hace un gran conglomerado de horas que no tengo, y mi segundero que parece un perro famélico. Con suerte tengo este pequeño espacio para hacer unas anotaciones en el blog.
Bueno, yendo al grano. Se me ocurrió como nueva sección ir haciendo una revisión de diferentes libros que he leído, a modo de "crítica" literaria (nótese crítica como algo shuuuper light), donde amasar la cantidad de sensaciones, pesares, sinsabores, fascinaciones y otros que me dejaron los libros que he leído a través de largos años. Algo así como un Camilo Marx pero bien al peo, que no tiene idea de cómo diablos hacer una crítica literaria formal, y ni siquiera sabe de estética, sino que se guía en base a corazonadas y emociones convocadas. Como si no fuera suficiente.
Bueeeh, algo así tenía que surgir, no?
Dejo una letra que me ha fascinado mucho, de una canción de mucha fascinación.


Contigo

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado con ganas de llorar.

Yo no quiero vecinas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta, brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero corazón cobarde
es que mueras por mi.

Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres;
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan, nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana,
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin ti.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "Volvamos a empezar";
no yo quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber porque lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mi.

Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres;
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan, nunca mueren.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Proclama Contra La Hipocresía

Oh, Dama agridulce!
engendrada por nuestro incendiario
deseo de poder y las malas costas del corazón,
proxeneta de la realidad que sonríe
mientras transa; eres cual flor sucia
abandonada por espinar,
inconforme con lo que tiene,
sedienta por tocar lo que su pólen no alcanza.

Mira tu eternísima mueca, ese bluffeo
pretencioso que juega un full de Dios
al cual creemos; nos tragamos
esa sensual mirada cuando vistes
de morena, rubia o pelirroja
- que más da, si con tu beso restringido
todos caemos por igual -;
y amamos ese falso calor
tuyo que nos nutre
de una máscara ad-hok a la ocasión.

¿Quién se salva de ti?
¿quién se librará de esta
guerra del metro cuadrado?
Escúchanos Señor, ante tu estatua
y los santos te rogamos.

viernes, 31 de octubre de 2008

Lapsus Culinario

Tranquilos, no soy un desquiciado, solo un tipo que tiene sus momentos literarios freak.


Breakfast del Asesino en Serie


Puestas las víctimas en un lugar próximo, junta los implementos necesarios para comenzar su masacre. Comienza por el paliducho, cuyo cuerpo pronto se estrella una y otra vez contra cualquier cosa dura a la mano. Algo de pronto se triza y el líquido mana del interior, por lo que el perpretador se detiene y toma alguno de los utensilios para juntar lo que vaya saliendo del cuerpo, especialmente entrañas. Siempre odia que las cosas se desparramen por el suelo - tiene una extraña fascinación por la limpieza -. Decide borrar al ahora cuasi-amarillo sujeto con fuego, el fuego que lo consume todo. No quiere dejar evidencias. No sea que. Rocía al pobre diablo con un elemento ad-hok para la ocasión y pronto el fósforo comienza a hacer su trabajo. Así se escucha una sinfonía de crepitaciones y gritos sordos del desdichado, mientras el asesino toma un polvo extraño - algo parecido al azufre - arrojándoselo a la cara, como si eso aumentara aún más el sabor de esta barbarie. El gordo que yace asegurado en otro lugar, observa horrorizado el destino de su amigo, ahora apuñalado entre las flamas con un azadón, mezclando todo lo que queda de esa pobre masa incorpórea.
Stop, cambio de planes. Apagar el fuego y sacar los vestigios del infierno, pues surge una idea mejor. Entonces le toca al otro, pero hay que hacerlo rápido pues comienza a cansarse. El tipo no ofrece resistencia cuando el cuchillo se hunde en su estómago incesantemente, pero se comienza a revolcar cuando ve venir la última maniobra. Le gusta ver el horror en sus víctimas antes del coup de grace, un placer sádico adquirido a los 15. Toma con el azadón los restos del otro y se los arroja encima, que se desmaya entre dolor e impresión. Mira ansiosamente el resultado de su obra relamiéndose satisfecho, y entonces da el primer mordisco. Nota que le faltó una pizca de sal al huevo, pero el pan está lo suficientemente sabroso como para suplir esa falta. Nada como un pan con huevo por la mañana.

Al Dolor de Mi Gente