martes, 24 de julio de 2007
Cuenta Regresiva
Un señuelo
Hay algo oculto en cada sensación
Ella parece sospechar, parece descubrir
En mi debilidad, los vestigios de una hoguera
Hoy mi corazón se vuelve delator
Traicionándome
Por descuido
Fui victima de todo alguna vez
Ella lo puede percibir, ya nada puede impedir
En mi fragilidad, es el curso de las cosas
Hoy mi corazón se vuelve delator
Se abren mis esposas
Un suave látigo
Una premonición
Evocan llagas en las manos
Un dulce pálpito, la clave intima
Se van cayendo de mis labios
Un señuelo
Hay algo oculto en cada sensación
Ella parece sospechar, parece descubrir
En mí, que aquel amor
Es como un océano de fuego
Hoy mi corazón se vuelve delator
La fiebre volverá, de nuevo
Un suave látigo
Una premonición
Evocan llagas en las manos
Un dulce pálpito, la clave íntima
Se van cayendo de mis labios
Como un mantra
De mis labios, de mis labios...
lunes, 25 de junio de 2007
Sacratus Bellator
EL POETA Y SU GUERRA
La poesía no es una forma métrica,un modo de escribir palabras, en prosa o en verso,poeta es aquel que revela la Vida, en verdad y en belleza.
Ernesto Sábato
porque no es tarde para hacerlo,
creo que el ser humano
está en peligro de extinción.
cada día nos veo menos
deambulando como en otrora,
desbocados buscando un algo
- nunca sabremos qué -
pero un algo.
pues no soy el único que lo ha notado:
bosques, mares y montañas
son víctimas de nuestra ausencia.
(el efecto
a la causa)
ya que ahora nos reemplazan
unas figuras de reducidas facciones:
acurrucadas en un antro de 2x2
insertados en un mundo de bolsillo
directo vía satélite
exhalando sueños rotos
¿dónde quedó el suave murmullo
de nuestras corazonadas
que removía el polvo añejo del alma?
de historias
de otros seres
de otras eras,
de los valientes
que bajaron un día del Olimpo
y se ofrendaron
a rehacer con su espíritu inquebrantable,
derramando cientos de versos
en el campo de batalla.
pues no ha llegado la hora
de la última palabra,
por que esta se renueva
a cada instante
como “un aire nuevo:
no para respirarlo
sino para vivirlo”.
Mientras aún exista
una pizca de humanidad en nosotros
sigamos luchando,
dispuestos a salvar a ese pequeño ser
que solloza ante un mundo extraño,
por que sino,
¿para que estamos?
¿sino es para defender
al ser humano de sí mismo?
lunes, 11 de junio de 2007
Recuerdos del Ayer, Recuerdos de Paz... Carpe Diem
Un mundo lleno de emociones suspiradas, colmadas de afecto bajo las nubes de cristal, que en un arrebato llenan el cielo encantado... de un color como el manjar de los dioses, que se mezcla con el resplandor de las estrellas entre fulgores infinitos... y me quedé absorto mientras el tiempo revoloteaba a mi alrededor como pétalos blancos. Entonces por inercia, o quizás porque mi cuerpo lo exigía con todas sus fuerzas una súbita sonrisa escapó de mis labios... quería elevarme al cielo en tu mirada, conocer los secretos del universo bajo tus suaves caricias, que me persiguen una y otra vez, como la luna al sol...
Imagínate que estamos en las rocas... abrazados donde las palabras sobran... donde el tiempo es un viento que sopla sereno a cada instante... Un Café del Mar...
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jueves, 31 de mayo de 2007
Momentos de tropiezo
Además quiero desatorar de mi garganta el poema que voy a poner a continuación, y que va a una persona que no espero que lo lea, pero que como me gustaría que lo hiciera, para que sepa como me sentí en algún momento (ando en la volá de las descargas :p):
Celeste Hija de la Tierra
No es lo mismo estar solo que estar solo
en una habitación de la que acabas de salir
como el tiempo: pausada, fugaz, continuamente
en busca de mi ausencia, porque entonces
empiezo a comprender que soy un muerto
y es la palabra, espejo del silencio
y la noche, el fruto del día, su adorable secreto revelado por fin.
Tendría que empezar a ser de nuevo
para aceptar el mundo como si no fuese
solamente lo único que conservo de ti,
tendría que olvidarme
como se olvida lo más negro de un sueño,
soplar en mi conciencia hasta apagar mi imagen,
cerrar los ojos frente a los espejos,
deshacerme y hacerme, soñar siempre con otro,
morirme de mí mismo
para no recordarte a cada instante
como el ciego recuerda la luz y el condenado a muerte
la vida, toda ella, en un abrir y cerrar de ojos,
porque estás más adentro de mí que yo mismo
o existo porque existes
o yo no sé quién soy desde que sé quien eres.
No es lo mismo estar solo que estar sin ti, conmigo
con lo que permanece de mí si tú me dejas:
alguien, no, quizás algo: el aspecto de un hombre, su retrato
que el viento de otro mundo dispersa en el espacio
lleno de tu fantasma desgarrador y dulce.
Monstruo mío, amor mío,
dondequiera que estés, con quienquiera que yazgas
abre por un instante los ojos en mi nombre
e, iluminada por tu despertar,
dime, como si yo fuese la noche,
qué debo hacer para volver a odiarte,
para no amar el odio que te tengo.
Es inútil
buscar a tu enemigo en el infierno
suyo y de esta ciudad, allí donde la música agoniza
larga, ruidosamente en el silencio
y beber en su vaso para verte
con su mirada azul, roja de odio,
el vino que refleja su secreta agonía,
la que en su corazón en ruinas danza
a la luz de la luna tan desnuda como ella
con la misma afrentosa lascivia de la luna
que no se muestra al sol, pero acepta su fuego,
esa virgen tatuada
por los siete pecados capitales
no eres tú o eres otra;
alguien, quizá yo mismo, entonces toca
mi frente y me despierto como el fuego en la noche,
en toda mi pureza,
con tu nombre verídico en los labios.
Enrique Lihn.
